Años atrás bromeábamos con embotellar aire fresco, puro y limpio para poder venderlo en ciudades contaminadas. Leo De Watts se lo tomó muy enserio e hizo lo siguiente.

Generación Marketing

Que vivimos en un mundo donde la contaminación es un gran problema no sorprende a nadie. Desde la revolución industrial los niveles de contaminación, tanto del aire como del agua del planeta, han aumentado hasta tal punto que empresas como Aethaer han tenido la oportunidad de hacerse un pequeño hueco en el mercado.

Un mercado que posee un target que se encuentra en las grandes ciudades del mundo, especialmente en grandes concentraciones de poblaciones asiáticas. Donde ver el bonito color azul del cielo y sentir como los rallos de sol chocan contra la piel resulta una tarea difícil, por no decir imposible.

Aire embotellado

Ciudades como Shangai o Beijing, que se encuentran entre las ciudades con más densidad de población en el mundo, viven en un entorno más bien apocalíptico. Donde lo único que diferencia a estas ciudades de las películas post-apocalípticas que hemos visto en el cine es la gran cantidad de personas que se mueven y viven a diario en ellas.

Entre las dos ciudades se calcula que su población es superior a los 25 millones de habitantes. Son cifras que producen escalofríos, que no se pueden entender si uno no ha viajado a dichas ciudades. Para un europeo una gran ciudad es lo equivalente a la capital del Reino Unido, Londres, que cuenta con una población de 8,5 millones. Una cifra muy parecida a la de la población de Nueva York, en Estado Unidos, con 8,4 millones de habitantes.

Shangai y Beijing no son las únicas ciudades que se encuentran con un grave problema de sobre-población y de contaminación del aire. En muchas otras ciudades de países asiáticos sufren las mismas consecuencias de la contaminación. Estudios de la OMS (Organización Mundial de la Salud) han alertado que la contaminación mata a más gente en el mundo que el VIH y la malaria, llevándose a más de 3 millones de vidas anuales.

Leo De Watts de 27 años y fundador de Aether ha sabido “aprovechar” la situación que se está viviendo en estas grandes ciudades, ofreciendo a sus habitantes aire fresco de las llanuras del Reino Unido embotellado en pequeños frascos de cristal.

Cuando salió la noticia de la existencia de esta empresa, el sector se lo tomó como una broma de mal gusto o como una campaña de alguna organización con el fin de concienciar a las personas sobre el problema de la contaminación. Pero la cosa va en serio.

La palabra aether, en el antiguo griego tenia un significado relacionado con los conceptos de pureza y de frescura. Con este concepto se dirigen a la población que carece de estos dos elementos en su día a día. Para aquellas personas que no nos encontramos en la situación que muchos asiáticos en grandes ciudades están viviendo, no se nos pasaría por la cabeza comprar un producto de estas características.

El precio de cada envase es de aproximadamente 100€ o 115$ (mayo 2016). Una cifra que ha generado mucha controversia debido a su precio tan elevado. Si lo pensamos bien, ¿qué coste tiene el aire? El único coste que tiene Aether son los envases de cristal y el transporte a Asia, más algunos otros costes comerciales, legales y de marketing. Hagan números y saquen sus conclusiones.

Aehter Precio

Por una parte, la idea de vender aire puro y fresco a un público que lo desea es fantástica. Leo De Watts ha sabido analizar el entorno y la situación que se está viviendo en las ciudades asiáticas y ha encontrado una fórmula empresarial que le atraerá muchos ingresos.

Pero, por otra parte, es triste que empresas como Aether hayan encontrado su nicho “gracias” a la contaminación del planeta en el que todos nosotros vivimos. Creo que a muchos de nosotros nos gustaría que empresas así se dedicaran a encontrar soluciones a los problemas. Porque cuando analizas la causa del origen y creación de Aether te entristeces y sientes vergüenza por formar parte de un mundo como este.

¿Seremos capaces de evitar la aparición de empresas que tapen agujeros en vez de intentar solucionar los problemas? Todo depende de nosotros.

Autor: Adrien Rodrigues